jueves, 7 de agosto de 2025

La realidad y la objetividad en el lenguaje


El lenguaje se centra en la utilidad social para comunicarnos, tiene patrones de significación funcionales al sistema y a la sociedad. No es algo puro, más allá de un uso posible que se le pueda dar para romper con las estructuras "obvias" de la realidad. Mientras haya un determinismo del contexto pasado, presente y futuro (me refiero a una proyección a futuro que condiciona y estructura el desenvolvimiento), el lenguaje será parcial. La variación se encontrará en entornos en donde se busca objetividad, así podemos hablar del lenguaje de las matemáticas o el de cualquier ciencia fáctica, por ejemplo. Pero, como ya se ha dicho, los signos están impregnados de cultura y la cultura es adaptación al entorno por medio del raciocinio, por lo menos en determinado aspecto, y la misma adaptación se da con determinados patrones que corresponden a los intereses del sistema y a los de la sociedad, aunque ésta está estructurada por el sistema. También debemos tener en cuenta que la misma ciencia está determinada por el contexto social e histórico en que se hace, la ciencia pura puede hacerse dentro de una teoría pero la misma teoría estará determinada por este contexto. Estudiando cada uso de signos del lenguaje en el mundo sabremos mucho sobre el contexto en el que se usa. La misma objetivación tiene un carácter puro pero hay que ver qué se objetiva y por qué se tiene interés en objetivar algo en particular y no otra cosa. Y acá daré un punto de vista más personal. El lenguaje en uso, y esto es lo principal del lenguaje, que se use, está limitado y sesgado por la misma capacidad del sujeto que usa el lenguaje, y lo que habría que interrogarse es si esto es un determinismo lingüístico o no. Hay que analizar si hay algo intralingüístico que determina este sesgo del uso.

¿Cuál sería el lenguaje puro dentro de esto así como se habla de una ciencia pura?

El lenguaje con sus signos como herramientas se puede decir que tiene este carácter de puro, pero también éste es inventado por el hombre. La referencialidad, entonces, es pura, más allá de los intereses antedichos de índole cultural. Hay objetos a los cuales hacemos referencia, ya sean concretos o abstractos, y estos existen más allá del lenguaje pero son denominados por medio de éste y las denominaciones se usan. El lenguaje tiene trampas. El lenguaje se usa con sesgos determinados por el contexto. Se refiere uno mucho más a algo estrictamente lingüístico al hablar o formular enunciados, por ejemplo, filosóficos, en lo que creo que se da mucho, que a algo puro en su referencialidad. Por esto, el lenguaje es traicionero en este uso que se hace tras asociaciones interesadas y limitadas. Creo que cuando se formula una teoría que no tenga un respaldo de un criterio confiable se hace un uso del lenguaje que tiende a ser un círculo vicioso en el que uno se cierra y no sale de sus asociaciones y muchas veces éstas tan solo tienen sentido y no seguridad en cuanto a una verdad. 

¿El uso del lenguaje en determinados contextos se centra sólo en que lo que dice tenga sentido? ¿Qué deferencia hay entre algo que tiene sentido y algo que es verdadero?

Muchas veces sí, y diré que este sentido está determinado por el mismo lenguaje y no enteramente por la misma realidad. Pero el hombre puede hacer un uso ilimitado del lenguaje, ¿qué pasa acá? ¿Se puede llegar a ilimitadas verdades por esto? No, sólo se llegará a enunciados con sentido, si son verdaderos o no más allá de todo esto, esa es otra cuestión. Que alguien discurra en su pensamiento mucho sobre algo tan sólo está diciendo algo de su persona, de algo de carácter subjetivo, por más que pretenda objetividad. Hay casos en los que se llegará a una objetividad, hay formas de llegar a ella y también hay muchas ciencias pero, y esto es lo principal de lo que expongo, las misma asociaciones que se hacen en un discurrir, en determinados contextos en los que hay una cuota más grande de subjetividad, tienen más sentido para el mismo uso que verdad.

¿Qué sucede con la referencialidad y su objetivación?

Yo creo que la referencialidad en sí es objetiva, pero hasta cierto grado. Si hablamos del alma, nos estamos refiriendo a algo que tiene un valor dentro del entramado cultural, luego hay que ver qué se dice del alma, por ejemplo: "¿cómo demuestro que existe?" Acá entrará en juego el proceso de asociaciones personales con más o menos seriedad, con más o menos criterio. 

El lenguaje en su uso común permite llegar a verdades, pero estamos determinados por el contexto en el que emitimos el mensaje. Lo importante en la sociedad es que algo tenga sentido para que se entienda cuando queremos comunicar algo y nosotros mismos funcionamos así al desenvolvernos en la comunicación, refiriéndonos a algo real y no tan real.

Aclaro que se puede llegar, fuera de contextos con rigurosidad científica, a verdades. Pero acá el mismo contexto comunicativo (contexto social, miembros del acto de comunicación, etc.) y las intencionalidades condicionadas por éste, con sus propósitos y fuerzas que sesgan las búsquedas de verdad del ego de las personas, harán que no se llegue a verdades objetivas, sólo se llegará muchas veces a verdades sesgadas y funcionales a todo lo anterior.

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