La locura en esta sociedad en la que prima un bienestar basado en la competitividad, en la que el individuo se realiza en este bienestar que cumple un rol estabilizador en base, muchas veces, a preceptos culturales condicionantes, es lo que contrasta con este control competitivo. Si uno se vuelve loco pierde el control de lo que lo realizaría socialmente. Más allá del valor de esta locura en la sociedad, la misma locura rompería con los cánones del sistema de la sociedad, lo que está regulado para que el loco o cualquier individuo se autolimite para cumplir con las reglas. Lo que pasa muchas veces con el "loco" es que termina regulado por instrumentos del sistema, como el sistema de salud mental, porque éste no tiene un control que lo regule en su persona: el loco rompe con el control de la "obviedad" de la sociedad. Cuando alguien se escapa de lo obvio, del devenir constante y automático de la realidad social, se lo tildará de loco o de raro. Por lo general, a estas personas sólo se las mira raro, con desconfianza o miedo, pero también en este mundo hay mecanismos que hacen que la sociedad sea permeable y no tan restrictiva, el mismo loco puede ser orientado en sus energías para cumplir roles que legitimen y le den cierta forma a lo que le pasa. También hay que tener en cuenta que la misma locura suele estar prevista y además propulsada por el mismo sistema para que funcione éste, con todo lo que conlleva esto. También, la misma genialidad o idea de genialidad suelen estar asociadas a personas distintas que pueden reunir rasgos de la locura, de lo que convencionalmente es la locura, ya que ésta les ayuda a romper moldes sociales normalizadores y también luchar desde sus condiciones por un mundo mejor.
Hay profesiones u oficios que realzan la rareza de las personas, que la hacen funcional para que ciertos individuos se puedan desenvolver en la vida diaria. Generalmente, el mismo individuo decanta, dependiendo de su adaptación, en estas profesiones u oficios. Es su modo de vida. Todos tenemos distintos intereses que dependen de esta adaptación constante. Pero más allá de que uno se adapte y decante en ser funcional, esta persona puede seguir con problemas mentales más allá de cierta sublimación o actividad.Se suele idolatrar a muchas personas por su genialidad o diferenciación, es que el mismo hecho de transformar energías personales en actos hace que estos sean dignos de idolatría naturalmente. Naturalmente, el transformar nuestras vidas en el día a día puede ser algo heroico. Más allá de esto, hay cierta idolatría a la imagen de las personas, por ejemplo, a la imagen que representa un famoso. En parte se idolatra por el mismo estatus de visibilidad que se le da a estos individuos, la misma situación que viven o que representan, más allá del posible verdadero talento (que es muchas veces debatible y relativo), es legitimadora de admiración. Por lo que la misma fama es una idea con elementos prefijados por el sistema que suele ser funcional y prestarse a la transfiguración de lo que es en verdad valioso para el mundo. La misma histeria social prepondera la visibilidad y la idolatría por sobre el altruismo y los actos abnegados. La misma locura funcional, ya orientada, es justificadora naturalmente por la misma resiliencia que es la superación de adversidades que representan el hacerse valer en el mundo en base a la naturaleza instintiva de adaptación y superación. Pero esta autosuperación personal y social se desprenden de la predisposición de cada individuo y su "choque" con la realidad, más allá también de su entorno primero y endógeno de lo familiar.
Habría que se más cautos, como sujetos de la sociedad, ante las imágenes con valor funcional. Lo bueno es que estas imágenes propugnan la autosuperación, pero también esta misma autosuperación, más allá de ubicar con el tiempo al sujeto que supera más arriba en la escala social, lo puede llevar a ser él mismo un individuo que se lleve una sorpresa, ya que la misma fama, por ejemplo, puede traer muchos problemas. La misma histeria social busca trascender por medio de la superficialidad, o la superficialidad es la forma de "superficializar", valga la redundancia, y falsear la esencia de las personas y así caer en mundo de imágenes. Pero esta superficialización se desprende no del hecho superficial en sí, sino de preceptos y de facilidades y comodidades ante estas imágenes, de la misma cultura de consumo de estas imágenes.
Y, como digo, estas personas reconocidas pueden en verdad haber superado mucho y ser dignas de ser ejemplos más allá de las apariencias, pero también hay una falsedad que desvirtúa, como dije, lo esencial y que apoya una autosuperación tendiente a la competitividad y la falta de valores. Todo esto es para encauzar a la población receptora de dichas imágenes en la búsqueda prefijada por el sistema de cierto estatus social "venerable".
Veamos un poco más allá de las apariencias y "esencializaremos" y haremos más importante la vida en este mundo.
Va un saludo, que anden muy bien

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